Por: Roger Vásquez, Gerente de Relación con la Comunidad
Este año, en el Museo del Canal, celebramos una fecha muy especial: los 10 años de la inauguración de la ampliación del Canal de Panamá. Para nosotros, esta conmemoración es una oportunidad para reunir a familias, estudiantes, visitantes y comunidades alrededor de una historia que sigue viva y que forma parte de lo que somos como país.
La ampliación marcó un antes y un después en la historia de Panamá y en la manera en que el país se conecta con el mundo. Fue una obra enorme, sí, pero también fue el resultado de muchas manos, conocimientos, esfuerzos y sueños compartidos. Nos recuerda lo que ya había ocurrido en 1914 con la inauguración del Canal.
Por eso celebramos junto al Canal de Panamá nuestra jornada de Puertas Abiertas. Durante estos espacios, el museo abre sus puertas para que la comunidad recorra nuestras salas, se acerque a la historia de Panamá y su Canal, aportando a la educación cívica y patrimonial. Muchas veces, estos recorridos se convierten en conversaciones intergeneracionales: abuelos que recuerdan, padres que explican, niños que preguntan y jóvenes que conectan esa historia con su presente.

Ahí es donde la misión del Museo del Canal cobra un sentido muy concreto. No se trata solamente de conservar piezas, objetos, documentos o fotografías; se trata de contar y preservar historias que nos ayuden a entender mejor quiénes somos, de dónde venimos y cómo hemos llegado hasta aquí. A través de esta experiencia vamos construyendo y enlazando nuestra memoria colectiva.

Desde el trabajo de relacionamiento con la comunidad, vemos todos los días cómo el museo puede convertirse en un punto de encuentro, en una plataforma cultural para el desarrollo y el aprendizaje continuo del legado de muchas personas que forman parte de nuestra historia. Cuando recibimos escuelas, familias, vecinos, organizaciones y visitantes de distintos lugares, no solo compartimos información histórica: abrimos un espacio para hacer preguntas, recordar experiencias, reconocer aportes y fortalecer ese vínculo emocional que muchas personas tienen con el Canal.

La ampliación del Canal también nos permite hablar del futuro. Nos recuerda que Panamá ha sido capaz de asumir grandes retos y de proyectarse al mundo con una identidad propia. Para las nuevas generaciones, conocer esta historia les despierta curiosidad, orgullo y sentido de pertenencia.
A diez años de su inauguración, la ampliación del Canal nos invita a celebrar, pero también a seguir aprendiendo. En el Museo del Canal queremos que esa historia se cuente de manera cercana y participativa, que cada visita sea una oportunidad para reconocernos en ella y para entender que nuestra identidad también se construye al compartir lo que hemos sido, lo que somos y lo que podemos llegar a ser.
