Objeto: Escultura
Nombre: PLACA DE MARY EUGENE HIBBARD
Año: 1950
Material: Bronce
Dimensiones: 0.79 x 1.06 m

En celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, el Museo del Canal Interoceánico se suma a la festividad recordando que en la historia del Canal las mujeres aportaron su esfuerzo de forma directa o indirecta en la construcción del mismo. Estas constituyeron la fuerza laboral que cubrió los puestos de oficinistas, maestras, copistas, telegrafistas, dependientas, contadoras, apuntadoras de tiempo, cocineras, criadas, lavanderas, vendedoras ambulantes, operadoras de teléfonos, entre otras. Todos estos oficios fueron importantes para llevar satisfactoriamente la vida privada y pública en la antigua Zona del Canal; sin embargo, es innegable que las enfermeras jugaron un papel vital al arribar a un Istmo en que las enfermedades hacían estragos entre los trabajadores.

pieza-Marzo

 

Con la llegada de la Compañía Universal del Canal Interoceánico arribaron al Istmo, el 12 de Mayo de 1875, las hermanas de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Al iniciar las obras 24 de ellas fueron asignadas al Hospital de Ancón, sobreviviendo únicamente tres. Entre estas primeras sobrevivientes estaba la madre superiora Marie Joseph Louise Rouleao, quien sería recordada como una figura de templanza y valor por su entrega durante los años de azote de la malaria y la fiebre amarilla en el Istmo. Las hermanas recibirían el apodo de “gansos de Dios”, por su sombrero blanco de alas largas puntiagudas y su labor asistiendo a los enfermos. Al encargarse los estadounidenses de las obras, llegaron enfermeras que venían de trabajar en las islas Filipinas, Cuba y Puerto Rico, todos puestos militares de la Guerra Hispanoamericana.

La primera mujer contratada por la Comisión del Canal Ístmico fue Mary Eugenie Hibbard, nombrada Superintendente de Enfermeras en 1904. Con este cargo a Hibbard le correspondió la tarea de organizar el hospital de Ancón, que presentaba un enorme abandono y que hubiese estado peor de no ser por la ayuda de las hermanas vicentinas. Con esta misión y formando parte del equipo sanitario del Dr. William C. Gorgas, Hibbard tuvo que combatir las ideas que tenían las enfermeras vicentinas respecto a la fiebre amarilla, pues el hospital no usaba mallas contra mosquitos en las ventanas y los enfermos no eran cubiertos con mosquiteros, pese a que cada cama tenía las auxiliares preferían recogerlos con lazos a darles el uso protector para el que eran creados. De hecho, las enfermeras para protegerse en la noche de las picaduras de mosquitos usaban gazas cubiertas con aceite de toronjil. Lo anterior resultaba decepcionante pues la práctica de las hermanas vicentinas terminaba poniendo en riesgo al equipo de Hibbard, que tuvo la primera defunción por fiebre amarilla en la enfermera Ada Jane Nice. Hibbard redoblaría su esfuerzo para lograr que en menos de dos años el hospital fuera un sitio ideal, nada parecido al que ella había encontrado. Además, colaboró en la formación de egresadas de la Escuela Práctica de Parteras en Panamá.

Nuestra pieza del mes es alusiva al esfuerzo y valentía de las mujeres que dieron su colaboración a la construcción del Canal. La placa de bronce que mostramos es de la autoría Giacom Antonio y  fue presentada en 1950 por las auxiliares de Nueva York en el Hospital Gorgas, como homenaje póstumo a Mary Eugene Hibbard, en reconocimiento por sus aportes a la medicina en los trópicos.