Por Dr. Alfredo Figueroa Navarro

En la noche del viernes 22 de julio de 2016 se truncaba la parábola vital del arquitecto panameño doctor, Eduardo Tejeira Davis.

Talentosísimo intelectual del istmo, falleció a los 64 años de edad.

Formado en las disciplinas arquitectónicas en Alemania -egresaría de la Escuela Técnica Superior de Darmstadt hacia 1977 con énfasis en el diseño y planificación en sitios históricos. Se doctoró en historia de la Arquitectura en la célebre Universidad de Heidelberg en 1985 bajo la égida del eminente historiador Erwin Walter Palm.  Sustentó allí su disertación doctoral que luego editara en inglés, por 1987, titulada Roots of modern Latin American Architecture: the Hispano-Caribbean Region.

Procedía el extinto de antiguas familias coloniales de Veraguas y Herrera, trasladadas a Coclé en el siglo diecinueve. De allí emanaba su fidelidad a la tierra panameña a la que tornara a poco y donde desarrollaría brillantes actividades a lo largo de tres décadas.

Era hijo del gran ingeniero istmeño Víctor Tejeira Pinilla, oriundo de Penonomé. Tornó a su país en plena crisis de finales de los años ochentas denominados como la “década perdida” de América Latina.

Profesor titular de historia de la Arquitectura en la inmensa Facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá, Tejeira Davis enseñó también en la Florida State University a su regreso de Alemania.

Recursivo, laborioso, fue miembro de la Junta Directiva del Patronato del Museo del Canal Interoceánico de Panamá, presidente de DOCOMO Panamá, Sub-director Nacional del Patrimonio Histórico, del Instituto Nacional de Cultura, Asesor de la Alcaldía de Panamá para realizar proyectos en el centro histórico capitalino y Consultor de UNESCO en Panamá para desarrollar la metodología para un inventario de la arquitectura doméstica en varios sectores de la metrópoli.

Ostentó la dignidad de profesor invitado en las universidades de Tulane, Sevilla, Granada, Madrid y Arizona. Fungió como jurado para el premio Mies van der Rohe de arquitectura latinoamericana y para la XVI Bienal colombiana de Arquitectura en 1998.

Obtuvo becas del Social Science Research Council y del  Servicio Alemán de Intercambio Académico.

Compuso libros importantísimos entre los cuales destacan: Arquitectura doméstica en Panamá, 1640-1940, Alcaldía de Panamá, 1993; El Casco Antiguo de Panamá, Bilbao, 2001, Ensayos sobre conservación y restauración, Panamá, 2004; Panamá. Guía de arquitectura y paisaje, Sevilla 2007; El Teatro Nacional, la historia de un ícono cultural, Panamá, 2008; Ciudad del Saber: un legado en construcción, Panamá, 2010, y El Casco antiguo y la dinámica de sus transformaciones, Panamá, 2013.

Preparaba nuevas obras sobre la arquitectura de la Ciudad de Colón, de las áreas revertidas y una aproximación al problema de la memoria histórica en Panamá.

Participó en la obra colectiva Historia general de América Latina, en parte coordinada por el doctor Alfredo Castillero Calvo, con un ensayo acerca de la arquitectura colonial hispanoamericana.

Entre sus trabajos profesionales figuran un expediente para la inclusión del sitio arqueológico de Panamá Viejo en la lista del Patrimonio Mundial de UNESCO, presente en 2002; una propuesta para la extensión del Conjunto Monumental del Casco Antiguo de Panamá hacia Santa Ana y El Chorrillo, aprobada en 2003; la restauración de la Casa Górgora; el diseño y ejecución del Museo del Canal Interoceánico de Panamá, en conjunto con los arquitectos Álvaro González Clare y Rafael Holness, la puesta en el valor de la iglesia parroquial de Natá, en conjunto con la arquitecta Olga Rodríguez Sam, premiada en 1999 por la Sociedad Panameña de ingenieros  y Arquitectos como una de las mejores obras 1998; y el plan de acción Portobelo para el INAC, 1990-1991.

Redactó Tejeira Davis infinidad de artículos de Arquitectura en plurales revistas europeas, estadounidense, latinoamericanas y autóctonas.

Mereció haber vivido siquiera dos decenios suplementarios para culminar ambiciosos proyecto. Registramos que su inesperado deceso lo lamentaron generalmente sus alumnos, parientes, amistades, colegas y diversos elementos de la inteligencia nacional.

Aspira la confección de estos renglones a deplorar su repentino fallecimiento que priva al país de una de sus mentes más ilustres, eruditas y organizadas: genuino arquitecto y sabio historiador de la arquitectura panameña e iberoamericana.